Amar en libertad es realmente amar

Es común escuchar en nuestros grupos sociales: “no puedo viajar sin mi pareja”, “tengo que llegar temprano a la casa porque va a pensar que estoy con otro (a)”, “en cualquier momento me engaña”, “no puedo quitarle los ojos de encima”, “no me contesta, me es infiel”… Un sin número de frases como estas son las escuchamos en nuestras consultas, creencias que se activaron desde aquello que llamamos miedo.

 

Pensamientos como los mencionados, nublan la mente, impiden ver con claridad las situaciones, bloquean las opciones y generan angustia e intranquilidad. Nos convertimos en una máquina que se encarga de crear imaginarios y supuestos  basados en el desconocimiento y el temor.

 

Amar con libertad es ser nosotros mismos y dejar ser a nuestra pareja. Es liberarnos de esos miedos y creencias de que siempre seremos engañados y abandonados. Amar es confiar en esa persona que hemos elegido como compañero(a) de vida, es darse la oportunidad de perdonar y vivir nuevas experiencias sin sensaciones del pasado.

 

Cuando hay libertad en una relación de pareja es posible ser auténticos y sin apariencias. Es respetar la diferencia: “si a él le gusta el vallenato y a mi no, no puedo impedirle que lo escuche”. Amar es llegar a acuerdos como pareja, respetando los espacios del otro, sus gustos y sus pensamientos.  Es reconocer que esa otra persona tiene un contexto de vida.

 

Es importante recordar que no siempre debemos hacer todo en pareja, hay momentos en los que se requieren reencuentros  individualidades. Estos espacios son fundamentales para mantener quiénes somos y evitar relaciones absorbentes en las cuales la libertad se va perdiendo lentamente.

 

Si para satisfacer las exigencias de nuestra pareja llegamos al grado de dejar de hacer aquello que nos apasiona, nos alejamos de nuestros seres queridos  y llegamos al extremo de cambiar nuestras ideas o nos da miedo expresarlas, eso significa que nos encontramos en una relación insana que en lugar de ayudarnos a crecer, nos causa daño.

 

También puede suceder que con nuestros actos cortemos la libertad de nuestra pareja, le impidamos expresarse, quizás se genere miedo… esto es como tener una ave enjaulada que cuando tenga la oportunidad, se irá volando.

 

Estamos a tiempo de reflexionar cómo estamos actuando en nuestras relaciones de pareja y empezar un camino de de paz interior que permita sanar el corazón, perdonar y reconocer aquellos miedos que nos han ennegrecido, pero que nos pueden hoy ayudar a tomar mejores decisiones y conectarnos con el amor verdadero.

Katherine Moreno
Coach y Master en PNL avanzada

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