“la generosidad es la llave que abre la puerta del dharma”

Buda Gautama

Cuando comencé en este camino espiritual fue una de las primeras frases que escuché y me pareció muy lógica. Hoy sé que en ese momento todavía estaba muy lejos de entender su verdadero significado.

Desde mi experiencia en el budismo, hoy quiero contarte para mi qué ha llegado a significar la generosidad y cómo puedes usarlo para tu crecimiento espiritual.

¿Qué es la generosidad?

Es ese verdadero dar sin ninguna intención. Es el ejercicio de entregar a otros lo que puedes, sin dudar. Un comportamiento automático que de forma natural te lleva a dar como la consecuencia más lógica.

No se trata de entregar todo lo que tienes sin medida, esto es diferente. Dar lo que puedes sin hacerte daño a ti mismo o generar sufrimiento en el proceso.

La generosidad abre el camino de la abundancia

Conectarte desde el verdadero dar es una práctica profunda de amor. Esa conexión debe existir, es imposible dar desde otro parte que no sea el amor.

El amor por definición es abundancia pura. A todos los niveles el amor abre las puertas, y esta no es la excepción.

No estoy hablando de que por una acción directa de generosidad vas a obtener algo a cambio, ese no es el verdadero significado y no creo que sea así cómo funciona el universo.

La línea es muy delgada y por eso es muy importante identificar si estas realmente dando.

¿Cómo saber si estás realmente aplicando la generosidad?

La clave es que estés dando sin darte cuenta. Que sea un comportamiento natural y que en tu cabeza ni siquiera se cruce otra posibilidad.

Si hay sufrimiento, pensamientos negativos, visiones de futuro sobre lo que puede provocar ese dar, alegría, euforia o satisfacción, entonces no hay un verdadero dar.

¿Entonces qué debo sentir al dar?

Generosidad y ecuanimidad

La ecuanimidad es la capacidad para permanecer en el mismo estado emocional, sin sobresaltos. No es sólo evitar lo negativo, también es no exaltarse demás ante lo positivo. Es el camino del medio.

Sabes que realmente estás dando cuando lo sientes así. Analizalo bien, si no estás esperando nada a cambio de lo que estás dando ¿entonces cómo puede algo derivado de esa acción perturbar tu estado interno?

En conclusión

Sabrás que estás dando cuando entre el pensamiento y la acción no haya ningún filtro, es decir, que lo hagas de una manera tan natural que no hayan dudas sobre si lo estás haciendo bien o no.

Un verdadero dar es un proceso. Toma su tiempo y requiere práctica.

Desde nuestra tradición cultural o familiar el verdadero dar muchas veces puede ser difícil de comprender. No es a lo que estamos acostumbrados.

Tomate tu tiempo, no te juzgues y aprovecha cualquier oportunidad consiente que tengas para practicar. Te aseguro que valdrá la pena.

Esteban Acevedo
Coach y Master en PNL avanzada.

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